El riesgo de que el crecimiento de árboles y arbustos cerca de las casas las ponga en peligro de incendio impulsa un proyecto comunal de ayuntamientos y vecinos de Zamora
Las manchas grises sobre el manto blanco de la nieve siguen recordando hoy que allí hubo fuego en verano. Los pequeños núcleos de la zona de Sanabria (Zamora) temieron que los incendios entraran en sus pueblos, rodeados por bosques salvajes donde antes hubo terrenos de labranza o parcelas desbrozadas por las vacas. La despoblación conlleva que haya más masa for...
estal y que árboles y matorrales crezcan solo a unos metros de las casas, aumentando así el riesgo de que si se incendian afecten a zonas habitadas.
Este riesgo ha sido clave para la creación de Forgarero, un proyecto de revalorización de los activos forestales en Galende, Requejo y Robleda-Cervantes (1.600 habitantes entre todos). Sus ayuntamientos se han unido para animar a su vecinos, minifundistas históricamente recelosos de lo comunal, a ceder sus tierras para que sean administradas con criterio y sacar partido de su madera o recursos y, de paso, atenuar los incendios. El problema: la desgana general, las herencias fraccionadas y las mentes cerradas.
La directora de Forgarero, Olga González, se sienta en la Casa del Parque del Lago de Sanabria con los alcaldes Paco Rodríguez, (Robleda-Cervantes, independiente), Santiago Cerviño, (Requejo, PP) y Miguel Ángel Martos (Galende, PP siguiendo un plan aprobado antes por el PSOE). Distintos colores en tres núcleos con 19 pedanías pero mismas ideas donde el individualismo agrícola y social de poco ha servido.






