Cuando nos reímos, hacemos explícito algo que sabemos todos. Es una de aplicaciones del conocimiento común —lo que yo sé que tú sabes y tú sabes que yo sé—, fenómeno social que estudia el psicólogo y divulgador Steven Pinker en ‘Cuando todos saben que todos lo saben’, libro del que ‘Ideas’ adelanta un extracto
La risa trastoca el comportamiento de quien ríe, perturbando su respiración, vocalización y composición facial. Y se entromete en la conciencia de los perceptores, obligándolos a registrar los silbidos, relinchos y rebuznos. (Como decía Joubert, esto no requiere comprobación). Y dado que la visibilidad mutua crea conocimiento común, todo esto implica que la risa pública es conocimiento común: cuando ríes, sabes que estás riendo, y quienes están contigo lo saben, y tú sabes que ellos lo saben, y ellos saben que tú sabes que ellos lo saben. ...
Pero muchas otras cosas relativas a la risa sí precisan demostración, y quien más lo ha demostrado es el neurocientífico Robert Provine, autor de Laughter: A Scientific Investigation (la risa: una investigación científica). (...) Un descubrimiento es que la risa suele ser pública, el distintivo del conocimiento común. Los individuos rara vez se ríen cuando están solos. (...). Incluso cuando un individuo se ríe en solitario, suele estar en presencia de personas virtuales en la televisión, en la radio o en sus lecturas. Otro descubrimiento es que la risa es contagiosa. Por eso las comedias de situación solían tener risas enlatadas y los chistes de los comediantes de vodevil venían marcados por una especie de redoble de risas (¡bada bing!). El carácter contagioso de la risa revela otra característica prominente: es involuntaria. No decidimos reírnos, y a veces tenemos que reprimir el impulso. De hecho, la risa es difícil de producir a voluntad. (...)






