La francesa dice que el plan inicial de cooperar con su socio ha “muerto” mientras España trata de mediar para salvar el proyecto

Si no se produce un giro político de último momento, el proyecto de fabricación de un único avión de combate de sexta generación entre Francia, España y Alemania parece condenado a estrellarse. Las rivalidades industriales entre Airbus y Dassault, las compañías que lideran el proyecto para Alemania y Francia, respectivamente, parecen haber abocado al fracaso esta parte del programa FCAS (futuro sistema de combate aéreo), un megaproyecto industrial y tecnológico de unos 100.000 millones de euros lanzado en 2017.

El FCAS no se limita a la fabricación de un caza de sexta generación, ya que engloba también el software y la creación de una nube de combate conjunta —la pata del programa donde participa la española Indra, el tercer gran socio del FCAS—. Esto último no está en duda. La gran pregunta es si habrá uno o dos cazas que compartan la nube de combate, y esta última parece ser la opción que se abre paso en este momento, sobre todo después de las declaraciones del consejero delegado de Dassault, Éric Trappier, que la semana pasada en rueda de prensa afirmó que el proyecto conjunto estaba “muerto”.