El animal emprendió la travesía tras ser liberada de las redes de una almadraba en junio del año pasado
A golpe de aleta, Diana, una tortuga boba de unos 20 años —la especie puede superar los 60—, ha recorrido más de 6.400 kilómetros desde Ceuta hasta el Caribe, una de sus zonas de anidación. Los investigadores que la siguen la rescataron en junio del año pasado
-una-playa-de-valencia-con-sintomas-de-asfixia-por-una-red-fantasma.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/espana/comunidad-valenciana/2025-07-14/hallado-el-cadaver-de-una-tortuga-gigante-en-una-playa-de-valencia-con-sintomas-de-asfixia-por-una-red-fantasma.html" data-link-track-dtm="">de las redes de la almadraba de Ceuta, a la que se había acercado atraída por los peces capturados, una fuente fácil de alimento. Entonces nadie imaginaba que acabaría cruzando el Atlántico. Salió por el Estrecho de Gibraltar en septiembre del año pasado y llegó a la costa americana este febrero, donde todavía se encuentra.
Tras ser liberada, pasó el verano en el mar de Alborán —la zona más occidental del Mediterráneo—, igual que otras cinco congéneres halladas en las mismas redes. Todos los ejemplares volvieron al mar, pero equipados con un GPS firmemente sujeto al caparazón. El marcaje de estos quelonios (Caretta caretta) forma parte del proyecto Alma del Instituto Oceanográfico de España (IEO-CSIC) centrado en la conservación de las tortugas marinas y en los efectos que el cambio climático pueda tener sobre ellas.







