El concepto mismo de desinformación necesita ser redefinido permanentemente y la crisis de Oriente Próximo es una ocasión inmejorable para comprobarlo
Durante mucho tiempo pensamos que la desinformación era, básicamente, una guerra de mensajes. Aparecía una mentira en internet y alguien, un periodista, un verificador o un medio, salía a desmontarla. El combate enfrentaba a un rumor frente a un dato. Hoy el campo de batalla es bastante más complejo y el concepto mismo de desinformación necesita ser redefinido permanentemente. La crisis de Oriente Próximo es, además de un problemón, una ocasión inmejorable para comprobarlo....
¿Están manipulando sus algoritmos redes sociales como X para diseñar el menú de información sobre el conflicto que reciben los usuarios? Algunos creen que sí. Con más de 1,2 millones de seguidores el responsable de la cuenta @WarMonitor, se quejaba el pasado jueves: “El algoritmo se rompió completamente esta noche. ¿Qué está pasando?”. Su comentario recibe más de 300 respuestas de otras personas que afirman haber dejado de ver sus cuentas favoritas en su timeline o que han visto reducidas a la mínima expresión las publicaciones que hablan de la guerra. Algunos reportan el curioso caso de la desaparición de los tuits de la cuenta de X de Pedro Sánchez, muy difíciles de localizar, afirman, desde que plantó cara a Trump. “No puedo ver al presidente del Gobierno español en mi cronología, aunque sigo su cuenta”, afirma @kizilkurabiye. El usuario @iffyviews sostiene que se han evaporado de su menú las cuentas de los analistas de inteligencia de fuentes abiertas, especialmente valiosas estos días para seguir el conflicto.






