Si el derecho internacional no tiene nada que decir ante la ejecución sistemática de manifestantes en Irán, ese silencio debería inquietarnos

La agresión de Israel y Estados Unidos contra Irán es injustificable. Ni Donald Trump ni Benjamín Netanyahu pueden comparecer ante el mundo como dos demócratas ejemplares, y los motivos que inspiran esta intervención militar nada tienen que ver con los derechos de las niñas o las mujeres iraníes. Esta guerra es, además, una temeridad que arroja una nueva sombra de incertidumbre sobre un orden int...

ernacional ya de por sí frágil. España hace bien en no titubear en su oposición a estos ataques y es mérito del presidente Sánchez haber sabido reconocer cuál debe ser nuestra posición.

Sentado lo anterior, sí conviene abrir un debate sobre los motivos que inspiran esa oposición. Desde el Gobierno y desde no pocos análisis se insiste en la condición ilegal de esta guerra, recordando que no responde a ninguno de los supuestos recogidos por el derecho internacional que amparan el ius ad bellum. El derecho internacional es un marco jurídico decisivo en la construcción de un orden mundial estable y, por tanto, debe respetarse. Pero eso no impide actualizar la discusión sobre sus condiciones y recordar una vieja enseñanza que ya aprendimos en Antígona: lo legal y lo justo no siempre coinciden. Esa grieta entre el derecho positivo y la verdadera justicia alimenta debates que ni pueden ni deben esquivarse.