El votante centrista está huérfano de partido, pero no de política, y un votante sin partido vota siempre por el mal menor

El pasado 17 de febrero falleció el reverendo Jesse Jackson. Seguramente muchos jóvenes no sabrán quien es, pero durante algunas décadas fue una celebridad mundial por su labor infatigable en defensa de los derechos civiles y de las minorías en Estados Unidos. No era tarea fácil ni exenta de peligros. A Martin Luther King le mataron precisamente por hacer este trabajo. <...

a href="https://elpais.com/internacional/2026-02-17/la-vida-de-jesse-jackson-veterano-activista-por-los-derechos-civiles-en-eeuu-en-imagenes.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/internacional/2026-02-17/la-vida-de-jesse-jackson-veterano-activista-por-los-derechos-civiles-en-eeuu-en-imagenes.html" data-link-track-dtm="">Hay una frase de Jackson que se me quedó grabada en la memoria el día que la leí: una minoría organizada es una mayoría política. La frase tiene todo el sentido en su contexto, teniendo en cuenta que la población afroamericana de Estados Unidos no llega al 15%, pero es una sentencia muy certera y extrapolable a muchos otros países y situaciones.

Uno de estos países es España, donde una minoría bien organizada, que podríamos situar a la izquierda del PSOE, condiciona esta vieja formación hasta el punto de hacerla casi irreconocible. Dado el desorden imperante en esa constelación de siglas de izquierda la frase del reverendo Jackson puede parecer contraintuitiva, pero no es así. Ese espacio tiene una gran vitalidad y viralidad, líderes conocidos y carismáticos, y cuenta con un programa político sólido y dogmático sobre el que no aceptan rebaja alguna, guiados por una superioridad moral que raya lo ridículo. Tiene también sonoros altavoces mediáticos. Su talón de Aquiles es su dispersión de partidos y sus luchas intestinas, pero todo esto apenas lamina la influencia que tiene la izquierda del PSOE sobre el mismo PSOE.