Foto de archivo de un voto depositado en una urna. EFE/Andreu Dalmau
Óscar R. Ventana |
Valladolid (EFE).- La actual fragmentación política en Castilla y León y sus nueve circunscripciones electorales provocan que un puñado de votos pueda decantar si un partido entra o no en el Parlamento autonómico, rozar una mayoría o que, además, miles de votos se queden huérfanos de representación, en concreto más de 128.000 en las pasadas elecciones.
En los comicios de 2022 fueron hasta 128.461 votos los emitidos a partidos que finalmente no consiguieron representación en Castilla y León, ya sea a formaciones que sí la obtuvieron pero no en todas las provincias o los que directamente se quedaron fuera del Parlamento sin conseguir escaño alguno.
Estos votos huérfanos equivalen al 10,5 por ciento de los más de 1,2 millones de sufragios válidos emitidos en los últimos comicios.











