El orden defensivo y dos destellos de su estrella, Tommaso Menoncello, dan a los transalpinos un merecido triunfo en Roma (23-18) y agudizan el desplome del XV de la Rosa

Hicieron falta 33 intentos, pero Italia tumbó con justicia este sábado a Inglaterra por primera vez. Un hito que, lejos de ser un accidente, representa la guinda a los cimientos del último lustro. La victoria por 23-18 en el Olímpico de Roma ante el único miembro del Seis Naciones al que aún no había derrotado fue obra de una defensa ordenada y de dos destellos de su estrella, Tommaso Menoncello, uno de los mejores centros del mundo. El desplome inglés, que cae por tercera jornada seguida en el que está siendo su peor invierno del siglo XXI, y el auge italiano, una selección que llegó a perder 36 partidos seguidos en el torneo entre 2015 y 2022, coincidieron en 80 minutos para la historia.

Tras su 0-22 de salida dos semanas atrás ante Irlanda, a los ingleses se les exigía un golpe sobre la mesa que no llegó. Sus primeras internadas a campo italiano replicaron su mal endémico, la falta de ingenio para romper la última guarnición de una defensa ordenada. Con todo, su músculo y talento dieron para gestar dos buenos ensayos. La carga de su delantera que terminaría embocando Tommy Freeman, con espacio por el flanco izquierdo. Y la patada de Finn Smith al costado derecho con el tiempo del primer acto ya cumplido que cazó seguro Tom Roebuck para poner a los suyos por delante (10-12).