La investidura fallida de Guardiola en Extremadura es un aviso sobre las verdaderas prioridades del partido ultraderechista
La candidata del PP, María Guardiola, fracasó este viernes en su intento de ser investida como presidenta de la Junta de Extremadura. Se abre así un plazo legal de dos meses tras el cual, si ningún candidato consigue una mayoría de la Asamblea, se repetirán las elecciones. Semanas de negociaciones con varias reuniones presenciales y
6-02-26/guardiola-y-vox-se-reunen-hoy-para-encarrilar-al-limite-su-investidura-con-la-supervision-de-genova.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/espana/2026-02-26/guardiola-y-vox-se-reunen-hoy-para-encarrilar-al-limite-su-investidura-con-la-supervision-de-genova.html" data-link-track-dtm="">la implicación de las direcciones nacionales de los dos partidos no han bastado para que el PP logre el apoyo de la ultraderecha de Vox, o al menos su abstención, para la investidura de Guardiola. La razón es que Vox no está interesado en que haya un Gobierno en Extremadura.
La negociación misma con Vox ya suponía un trago amargo para el PP extremeño. En 2023, Guardiola pasó de enfatizar que no gobernaría con un partido xenófobo, homófobo y que rechaza que exista la violencia machista a firmar con ese mismo partido un pacto de 60 medidas y cederle una consejería. En esta ocasión, Guardiola adelantó las elecciones para reducir su dependencia de los ultras, y el resultado fue que estos han duplicado sus escaños y exigen con autoridad reforzada. Pero nadie sabe qué quieren hacer con esa autoridad. A pesar de los ruegos del PP, Vox no ha dejado de mover la portería de sitio para evitar comprometerse en la negociación.









