Lyndon Drake, investigador de la Universidad de Oxford, ha desarrollado una guía de principios éticos para ingenieros y líderes de inteligencia artificial como antídoto contra el salvajismo de Silicon Valley
Lyndon Drake navega entre tres mundos que parecen distantes entre sí: la ética de los mercados de capitales, la inteligencia artificial (IA) y la teología. Se define como un teólogo-científico que intenta tender puentes entre la lógica fría del algoritmo, las dinámicas del dinero y las preguntas clásicas sobre el bien y el mal. Ha sido banquero de alto nivel en Barclays Capital —donde colabor...
ó con la Oficina de Gestión de Deuda del Reino Unido, bancos centrales, fondos de pensiones y hedge funds durante la crisis de Lehman Brothers— y líder eclesial como archidiácono de la Iglesia Anglicana Maorí.
Actualmente trabaja como investigador en la Universidad de Oxford, donde, junto a un grupo de expertos, ha desarrollado el Oxford Oath for AI Practitioners, que busca ser una especie de juramento hipocrático para ingenieros y profesionales de la IA. Inspirado en códigos éticos ancestrales, este compromiso voluntario insta a priorizar el bien común sobre la mera eficiencia técnica, limitando las aplicaciones que amplifiquen las desigualdades o erosionen la dignidad humana. Drake lo defiende como un antídoto frente al salvajismo algorítmico de Silicon Valley. “No es un freno a la innovación, sino una brújula para que la IA genere riqueza sostenible sin sacrificar valores”, dice.






