La presidenta ofrecerá su conferencia matutina en la capital de Jalisco una semana después de visitar Sinaloa, dos de los Estados más azotados por el crimen organizado

Las salidas de la presidenta, Claudia Sheinbaum, a los Estados tienen desde hace dos semanas destinos clave para el Gobierno mexicano, que batalla por lanzar un mensaje de tranquilidad en plena escalada de la violencia y con el Mundial a la vuelta de la esquina. El viernes pasado, la mandataria ofreció su conferencia matutina desde Sinaloa, el principal foco de preocupac...

ión del gabinete de seguridad cuando el Ejecutivo desembarcó en Palacio Nacional. Pronto fue desbancado por Michoacán, con el asesinato del alcalde de Uruapan y, finalmente, por Jalisco, el último emblema de la furia del crimen organizado, que sembró el Estado de caos tras la muerte en un operativo militar de Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho, líder del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG). A su capital, Guadalajara, viajará Sheinbaum este viernes, en un esfuerzo más por mantener la situación bajo control.

La realidad es, sin embargo, tozuda. Mientras la presidenta visitaba Culiacán, epicentro de la guerra entre los herederos de Joaquín El Chapo Guzmán e Ismael El Mayo Zambada, las principales facciones del Cartel de Sinaloa, una madre buscadora era asesinada al sur del Estado, en Mazatlán, por buscar a su hijo desaparecido desde hacía un año. La presencia del Gobierno no ha amilanado a las organizaciones criminales, que siguen con su rutinaria agenda delictiva. Jalisco tiene, además, una cuenta atrás pegada a la espalda. Su capital es una de las sedes elegidas para el Mundial de fútbol que comenzará en junio. La mandataria ha desechado una y otra vez que la crisis vivida tras el operativo militar que condujo a la caída del Mencho ponga en riesgo el desarrollo del encuentro en la ciudad, para el que existen, ha repetido, “todas las garantías”. Pero la mera reiteración no es suficiente para disipar las dudas de los más escépticos.