Cézanne, Mark Twain, Rousseau y tantos otros quedaron impresionados ante esta villa medieval conocida como “la Venecia de los Alpes” y su incomparable lago de aguas turquesas rodeado de montañas
Annecy es una localidad a la que el viajero español no suele ir expresamente. La descubre cuando se dirige a los Alpes o a
mercury.html" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://elpais.com/elviajero/escapadas/europa/2025-05-21/un-paseo-por-el-leman-el-lago-en-suiza-que-enamoro-a-charles-chaplin-y-freddie-mercury.html" data-link-track-dtm="">Suiza, y entonces le causa una más que grata impresión. Especialmente cuando se asoma a su casco viejo y, desde el puente Perrière, ve uno de los rincones más fotografiados de Francia: un peculiar fortín en forma de barco, el Palais de l’Île, rodeado por las aguas del río Thiou sobre las que emergen casas centenarias de coloridas fachadas en cuyos bajos hay todo tipo de animados bares y restaurantes.
El encanto se incrementa cuando, tras pasar el romántico puente de los Amores y cruzar la pradera del Campo de Marte, va apareciendo progresivamente el incomparable marco del lago de Annecy, de aguas de intenso azul turquesa, enclaustrado entre boscosas montañas de verdes laderas y blancas cimas, bajo la mirada de la imponente fortaleza medieval de la ciudad. Panorama que hizo que se le saltaran las lágrimas al escritor Mark Twain, como cuenta en su Travel Letters: “Te afecta de la misma manera que todo lo que es perfecto”. Tuvo la sensación de estar ante “una revelación, un milagro”, de vivir “un sueño de la Edad Media”.






