El conjunto de Simeone, que vuelve a la final de Copa trece años después, le dio al Barça todos los ingredientes para remontar

Trece años después, el Atlético de Madrid disputará la final de la Copa del Rey. Se la ganó con los cuatro goles fruto de su formidable partido de ida y pudo perdérsela por su desastroso partido de vuelta. La imagen de Sorloth ejerciendo de central para achicar balones resume los agobios de un equipo que rozó una debacle. “No fue nuestro mejor partido y supimos sufrir en esos últimos minutos”, admitió el meta Musso. “Hemos sufrido mucho al final, solo les faltaba un gol para empatar. Ellos, con el 4-0 en la ida, tenían que volcarse, son un grandísimo equipo. Sabíamos que podía pasar esto, hemos sabido sufrir, hemos aguantado los arreones, no sé cuántos córners y centros hemos sacado”, dijo Llorente, aun con cara de agobio.

El Atlético le ofreció al Barcelona todos los elementos necesarios para una remontada que se presentaba como un imposible. Si algo podía hacerla factible era que el equipo de Diego Pablo Simeone se hundiera en su área y dejara que el Barça manejara el partido en campo contrario. Sin la pelota es imposible jugar al fútbol y desde el primer minuto los futbolistas de Simeone se la entregaron a los de Flick.