La primera entrega de la nueva franquicia de Ryan Murphy, pone en manos de un alumno aventajado, el debutante Connor Hines, la historia de amor entre el malogrado hijo del presidente y una relaciones públicas de Calvin Klein
Solo pretendían ir a la boda de una prima en Cape Cod en avioneta. Nada tenía por qué salir mal. Pero lo hizo. Experimentado piloto —todo lo experimentado que un piloto amateur puede estar—, John (Fitzgerald Kennedy Jr.) no quiso esperar al instructor aquella tarde de julio. No lo necesitaba. Había discutido con Carolyn (Bessette), su mujer, antes de subir al Piper Saratoga que acabaría en el fondo del Atlántico. Era un día de verano. Un 16 de julio. El 16 de julio de 1999. John y Caroly...
n llevaban tres años casados. Ella tenía 33, John, 38. En el avión iba además la hermana de Carolyn, Lauren, de 34. El cielo parecía no presagiar tormenta alguna. Pero fue despegar, y la cosa se complicó. La avioneta desapareció a 12 kilómetros de su destino. Los cuerpos se encontraron tres días después en el fondo del mar. Así da comienzo Love Story (Disney+).
El punto de partida de la nueva aventura antológica de Ryan Murphy, llamada, sí, Love Story —primero fue American Horror Story, y luego American Crime Story, pero ya hay circulando una American Sports Story— y centrada en el romance superexpuesto entre Kennedy Jr. y Bessette, es el accidente que costó la vida a la pareja de recién casados, seguido de un punto y aparte que te lleva al inicio de la relación, cuando ella, una exvendedora de Calvin Klein en Boston, acababa de ascender a directora de relaciones públicas en Nueva York. Y, aunque la esperanza es la de que vuelva el Murphy iconoclasta, el más que posmoderno, híperposmoderno, el clasicismo que impregnó su segundo Feud —el de Truman Capote contra sus Cisnes, sus mejores amigas riquísimas— está por todas partes, y lo que es peor, simplificado.













