La presidenta de la Autoridad Fiscal, que finaliza este martes su mandato, considera que la forma con la que el Gobierno ha solicitado un nuevo examen de las pensiones “socava la independencia” del organismo

Cristina Herrero (Madrid, 59 años) finalizará este martes su mandato como presidenta de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef), una institución impulsada por la Unión Europea que inició su actividad casi in sordina, en plena crisis de la deuda. Una década larga después, se ha consolidado como un actor respetado por

ml" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/opinion/2022-03-17/las-instituciones-fiscales-independientes-pieza-clave-de-la-coordinacion-tributaria-europea.html" data-link-track-dtm="">sus trabajos de supervisión y evaluación de las cuentas públicas, con una voz cada vez más relevante que ha llegado a provocar reticencias en el Gobierno y los actores sociales. “La Airef es molesta porque cualquier supervisor fiscal lo es en algunas ocasiones”, reconoce durante una entrevista en la sede del organismo en Madrid.

Licenciada en Ciencias Económicas, inspectora de Hacienda e interventora y auditora del Estado, Herrero siempre ha antepuesto la labor del organismo a su opinión y hasta ahora había rehuido conceder entrevistas. Pero considera que es el momento de hacer un balance de sus seis años al frente de la institución. Para ello, se remonta al plan que detalló en la Comisión de Hacienda del Congreso cuando asumió el cargo, en el cual se comprometía a extender la supervisión fiscal al medio y largo plazo y a consolidar la evaluación como una función permanente de la entidad. “El balance es positivo, sin duda. Pero quedan muchas cosas por hacer”.