El organismo sugiere que todas las Administraciones públicas presenten sus propios planes fiscales estructurales

La Autoridad Fiscal vuelve a la carga e insta al Gobierno a realizar una reforma “integral” del marco fiscal nacional, adaptándolo a la nueva normativa europea que ha entrado en vigor este año y que España aún no ha ajustado a su legislación. “Hay un amplio margen de mejora”, ha lanzado este lunes en una rueda de prensa la presidenta del organismo, Cristina Herrero, quien ha enumerado las debilidades y carencias de las reglas actuales, que entraron en vigor hace más de diez años para lidiar con una situación muy distinta a la actual: la crisis de la deuda soberana. La economista ha recordado que la regla de gasto, analizada en un horizonte temporal de medio plazo, es la nueva variable de referencia del marco comunitario, y que en virtud de este cambio de perspectiva deberían tener objetivos distintos de déficit cada año tanto las comunidades como los grandes ayuntamientos, en lugar de una única meta fijada por subsector a nivel agregado. “El objetivo de estabilidad tiene que ser coherente con la regla de gasto”, ha agregado.

La cuestión es intricada y los embrollos son múltiples. La Unión Europea paralizó durante la pandemia las reglas fiscales, una especie de corsé que fijaba unos topes máximos de déficit y deuda para los Estados miembros y castigos en caso de incumplimiento. Ahora el marco ha vuelto a estar en vigor, pero tras haber sido sometido a una reforma que ha convertido la regla de gasto, es decir, el crecimiento máximo que pueden tener los desembolsos de las Administraciones públicas, como principal variable de referencia. El objetivo es que su incremento no se desborde, para que la deuda pública de los socios del bloque se encamine hacia una senda descendente y constante. En el caso de España, el aumento medio no puede superar el 3% de aquí a 2031.