Los europeos han armado su respuesta a la invasión rusa de Ucrania sobre el principio de que la soberanía es inviolable, el uso unilateral de la fuerza es inadmisible, el orden basado en reglas no se negocia. Ahora muestran su incoherencia

EE UU bombardea Irán sin mandato de la ONU, sin amenaza inminente y con el objetivo declarado de derrocar un régimen, dos días después de dinamitar una negociación que estaba en marcha. La silla de Europa en esta historia no está en el bando equivocado: está vacía. Hagamos memoria. Trump hizo posible esta guerra cuando

tps://elpais.com/internacional/2018/05/08/estados_unidos/1525809397_669178.html" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://elpais.com/internacional/2018/05/08/estados_unidos/1525809397_669178.html" data-link-track-dtm="">en 2018 dinamitó el acuerdo nuclear que Obama había negociado con Irán, el único marco que sometía el programa atómico iraní a un control estricto. Sin ese acuerdo, la línea dura se fortaleció, el régimen se aisló, la represión se intensificó e Irán quedó militarmente debilitado tras tres rondas de confrontación con Israel. Con este bombardeo, Trump no resuelve una amenaza: culmina la que él mismo creó.

La respuesta de Von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, a todo ello es pura espuma institucional. La presidenta pide “a todas las partes máxima contención, protección de los civiles y pleno respeto del derecho internacional”. Esa es la reacción al asesinato deliberado de un jefe de Estado, a 1.200 bombas lanzadas en 24 horas y a la destrucción de una negociación diplomática activa. Es la misma frase que emplea para cualquier crisis, en cualquier lugar, ante cualquier agresor. No nombra, no señala, no distingue entre quien bombardea sin mandato de la ONU y quien recibe las bombas. Es lenguaje diseñado para no decir nada. Lo más grotesco es el desfase entre la magnitud del hecho y la naturaleza de la reacción. Apresuradamente, Europa convoca reuniones: embajadores a las 14:00, ministros a las 17:00, el lunes el “Security College”. La respuesta es… un calendario.