El conflicto implica a una zona clave para el suministro energético mundial. Si se prolonga y trae más inflación, romperá de forma drástica el clima actual de complacencia

Estará por ver si el rotundo ataque militar lanzado por EE UU e Israel sobre Irán este sábado será o no el acontecimiento capaz de quebrar definitivamente la calma y complacencia en que se han instalado los inversores ante las sacudidas geopolíticas emprendidas por Donald Trump. Sí está claro que los últimos acontecimientos en Oriente Próximo van a causar sin duda una sacudida inmediata en los mercados financieros en el inicio de la semana. La magnitud del conflicto, que implica a un área estratégica crucial para el suministro mundial de energía, va a sacar a los inversores de la relativa zona de confort en la que se mueven, con un rally bursátil que avanza aunque sea a menor ritmo y unas economías en crecimiento, confiadas en que la inflación ha quedado atrás y permiten tipos de interés reducidos.

La volatilidad bursátil y el alza disparada del precio del petróleo estarán servidas en el inicio de semana. Son la respuesta previsible a la potente ofensiva lanzada sobre Irán, donde EE UU e Israel pretenden forzar un cambio de gobierno que acabe definitivamente con el régimen de los ayatolás. Los ataques de Estados Unidos e Israel han acabado con la vida del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, pero Irán no renuncia ni mucho menos a las represalias y toda la región está en alerta máxima.