Los informes que EL PAÍS publicó en 2021, tras acceder a los 13.000 folios de la causa judicial, muestran lo que no se incluyó en los archivos revelados esta semana. Historiadores señalan las lagunas de la documentación
La expectación era máxima 45 años después del golpe fallido, y la incapacidad del Parlamento para aprobar una Ley de Secretos Oficiales que sustituya a la vigente, aprobada en dictadura, y homologue a España con otras democracias europeas, alimentó las suspicacias. Pero una vez desclasificados los “todos” los documentos que el Gobierno asegura haber “encontrado” en archivos de Defensa, Interior y Exteriores sobre el 23-F, llama la atención la ausencia de numerosos informes, y entre ellos, muchos con el sello de “secreto”
href="https://elpais.com/espana/2021-02-22/milans-del-bosch-armada-me-dijo-no-puedo-parar-a-tejero-esto-se-hace.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/espana/2021-02-22/milans-del-bosch-armada-me-dijo-no-puedo-parar-a-tejero-esto-se-hace.html" data-link-track-dtm=""> a los que este periódico tuvo acceso en 2021, tras consultar los casi 13.000 folios de la causa judicial sobre el golpe fallido.
Preguntado por las lagunas de ese listado de documentos desclasificados, el historiador Paul Preston señala: “Es evidente que no es todo lo que había, pero es imposible saber si es todo lo que sobrevive. Es de suponer que los que tuvieron capacidad de hacerlo ya han destrozado cuanto podían de cintas o documentos que pudieron constituir evidencias y/o pruebas condenatorias”. El catedrático de historia contemporánea Julián Casanova afirma: “Es increíble que después de 40 años de propaganda franquista, los historiadores fuéramos capaces de obtener información detallada sobre la conspiración y la financiación del golpe de 1936, y que del golpe de 1981 haya tan poca documentación”. El investigador Carlos Fonseca, autor de La farsa, Historia de una investigación amañada (2024) añade: “O el CNI ha engañado al Gobierno y le ha facilitado la información que ha querido, o una gran cantidad de documentos han sido sustraídos o destruidos, pero lo desclasificado es muy pobre, y de hecho, se ha vendido como material desclasificado lo que no lo era, como los documentos del Ministerio de Asuntos Exteriores que ya podían consultarse en el Archivo General de la Administración”.








