El presidente de Estados Unidos ha lanzado el bombardeo que prometía contra Teherán y ha llamado a la población a “tomar su destino en sus manos”

Por segunda vez en apenas nueve meses, Estados Unidos ha vuelto a atacar Irán. Donald Trump ha cumplido las amenazas que profería desde hace dos meses, esta vez con bombardeos conjuntos con Israel. La sensación es de un cierto déjà vu, después de la operación Martillo de Medianoche que en junio del año pasado atacó objetivos nucleares iraníes tras dar por zanjadas unilateralmente las conversaciones con Teherán.

El año pasado, el ataque estadounidense llegó por sorpresa —había convocada una nueva ronda de conversaciones indirectas entre los dos países—, después de meses en los que Trump justificó su creciente hostilidad hacia el régimen por el peligro que, según insistía, representaba el programa nuclear de la República Islámica. Esta vez, y aunque el presidente estadounidense había amenazado a Teherán casi a diario, no había habido un argumento claro que justificara por qué era necesario un bombardeo ni por qué precisamente ahora.

Lo ha dejado claro esta noche: el objetivo definitivo es precipitar un cambio de régimen. Que los iraníes se subleven contra su propio gobierno. Lo ha expresado en un mensaje distribuido por redes sociales esta noche y grabado desde su residencia privada, Mar-a-Lago, donde sigue el transcurso de la operación. Trump ha instado a los miembros de la Guardia Revolucionaria a deponer las armas, a cambio de lo que recibirían “inmunidad”, o de lo contrario “encarar una muerte cierta”. También ha llamado a los iraníes a “tomar el control de su destino” y alzarse contra el régimen, en lo que “probablemente sea vuestra última oportunidad en generaciones”.