Decía Chesterton que en cada niño que nace se pone a prueba el universo
Una noche de esta semana, mi hijo mayor me preguntó qué día llegaba la muerte, si aparecía los lunes, los miércoles o los viernes. Le respondí que no tenía horario, que la Parca era muy diligente y trabajaba todos los días, incluidos domingos y fiestas de guardar. Y que encima llegaba sin avisar. Me acosté con esa sensación que tenemos a veces los padres de estar v...
iendo de nuevo el mundo por vez primera, acordándome de Chesterton cuando escribió que en cada niño que nace el universo es puesto a prueba.
Supongo que la duda surgía de que para alguien de cuatro años las rutinas son muy importantes. También de que las cosas son como son, pero podrían haber sido de cualquier otra manera y los críos son los únicos que no viven al margen de esto. O igual es que está empezando a ser consciente de la finitud por la muerte de mi abuelo, su bisabuelo. A mí también me ocurrió a su edad, pero con una muerte más trágica, de esas que no tocan: la de una compañera de preescolar.
Mi padre me contó entonces que aquella compañerita mía yacía enterrada, y que su carne iba a mezclarse con la tierra, y que esa tierra alimentaría plantas, y que esas plantas a su vez alimentarían insectos que después alimentarían aves. Pero cuando mis padres no estaban, mi abuela materna me recomendaba no creerme tonterías y me aseguraba que mi amiga estaba en el cielo con Jesús. Tras muchos años de idas y venidas, tuve que rendirme y aceptar que Dios existe aunque durante mucho tiempo me negara a creer en Él, así que es la versión que le cuento a mis hijos. Y supongo que ahora es mi padre quien la desmiente cuando no estoy.






