El equipo vigués derrota al PAOK en Balaídos con un gol de Swedberg en la vuelta del ‘playoff’ y se medirá con el Aston Villa o el Lyon en la próxima ronda
Solo 23 meses después de que Claudio Giráldez cogiera a un Celta que estaba hecho unos zorros, que bordeaba el descenso una temporada sí y otra también, el equipo se metió hoy en los octavos de la Europa League por primera vez desde 2017, el año en el que el sueño continental murió en Old Trafford en semifinales ante el United de José Mourinho. Con cinco canteranos titulares, el club vigués tumbó esta noche al PAOK en Balaídos con un gol de Swedberg tras el 1-2 logrado la semana pasada en la ida del playoff en Salónica, donde nadie había ganado desde hacía más de un curso. En la siguiente ronda, eso sí, esperan cotas mucho, mucho mayores: el Aston Villa de Unai Emery o el Olympique de Lyon.
Con la ventaja de la ida, Giráldez dio descanso en la medular a Miguel Román, el futbolista más inspirado sobre el césped en Grecia, y formó con Ilaix y Matías Vecino en la sala de máquinas por primera vez desde la llegada en invierno del centrocampista uruguayo. El equipo amasó mucha posesión en la puesta en escena, pero la circulación era tan lenta como previsible. Marcos Alonso, Starfelt y Javi Rodríguez conectaban con Rueda y sobre todo con Carreira en los carriles, pero no había noticias de vida de Aspas, Swedberg y Borja Iglesias, el tridente ofensivo.






