El equipo de Giráldez vence al PAOK en el temperamental Toumba Stadium en un choque en el que fue superior y pudo sacar un botín mayor para la vuelta del ‘playoff’ en Balaídos el próximo jueves
El Celta se llevó un triunfo esta noche de donde nadie ganaba como visitante desde hace más de un año. El equipo de Giráldez se marchó con la victoria del temperamental Toumba Stadium de Salónica, satisfecho con un 1-2 que lo acerca a los octavos de la Europa League gracias a los goles de Aspas y Swedberg en el primer tramo pero con un sabor agridulce por el tanto de Jeremejeff en el 77 después de que otro de Jutglá no subiera antes al marcador por un fuera de juego tan justo que fue cuestión de centímetros. La eliminatoria ante el PAOK, que se decidirá el próximo jueves en Balaídos, quedó inclinada en un encuentro controlado por los gallegos, muy precisos y estructurados con el balón. Al conjunto de Razvan Lucescu le faltó amenaza y sobre todo fútbol, golpeado por las lesiones y las sanciones de sus jugadores más importantes.
Giráldez le dio la titularidad a Aspas, que había sido suplente en los últimos tres partidos. El delantero de Moaña formó el tridente de ataque con Swedberg y Borja Iglesias mientras Fer López, la gran sensación desde que en enero regresó cedido del Wolves, esperó en el banquillo. La puesta en escena de los vigueses fue estupenda en Grecia. El grupo mezcló desde la dirección de Miguel Román e Ilaix en la medular y las apariciones de Carreira y Mingueza por fuera. También controló las transiciones rápidas del PAOK, que tenía de baja a sus dos principales goleadores, Giakoumakis y Konstantelias, además de otras piezas importantes como Despodov, Ivanusec, Meité y Pelkas.






