La cantautora barcelonesa presentó ‘Lo que me pasa’ en un concierto delicioso en un Apolo 2 que sembró con complicidad
Dedicar un disco al amor y no denostar abiertamente el amor romántico es hoy casi contracultural. Maria Rodés lo ha hecho en Lo que me pasa, un álbum donde los sentimientos se arbolan y desarbolan a tenor de los vientos emocionales, y que presentó en directo con esa voz y forma de hacer que aúna calidez, suavidad y determinación. Tiene esa forma de decir que de ir un poco más allá podría incluso parecer cursi, territorio en el que no entra pues buena parte de la belleza que nos rodea no deja de ser un paisaje sin aristas, aunque no ñoño. Y en esos paisajes ella encuentra su espacio, donde nada es forzado y todo es tan naturalmente sentido que no hay asomo de falsa ternura ni de sensiblería.
Quedó patente a las primeras de cambio, al presentar una de las canciones, Recordarte, que precisamente no pertenecen a su nuevo disco. Explicó que, a los 13 años -la portada de su nuevo trabajo es su foto a esa edad-, tuvo su primer amor (al margen de las fantasías con las estrellas de Hollywood del momento), y de ese amor dejó escrito: ”Te voy a querer como nunca he querido”. 13 años. Deliciosa muestra de romanticismo e ingenuidad.






