El agravio personal se mezcla con la lucha por el poder en el enfrentamiento entre el presidente y el exsecretario general del partido ultra

Cada vez que se le pregunta por el conflicto abierto con Javier Ortega Smith, Santiago Abascal se evade de la cuestión asegurando que su partido se ocupa de los problemas de los ciudadanos y no está para mirarse el ombligo. Es, por supuesto, una metáfora. Pero quizá no afortunada, pues el ombligo es la parte de la anatomía que nos recuerda de dónde venimos, dónde estaba el cordón umbilical que nos ligaba a nuestros orígenes. ...

La incubadora donde se gestó Vox se llama Denaes (Defensa de la Nación Española). Abascal y Ortega Smith se conocieron hace un cuarto de siglo en esta fundación dedicada a resucitar el languideciente nacionalismo español con el patrocinio de la entonces presidenta madrileña, la popular Esperanza Aguirre. Abascal era el presidente y Ortega el responsable jurídico. En 2012, el segundo ejerció como abogado del primero en el juicio contra los miembros de la izquierda abertzale que nueve años antes le habían hostigado cuando era concejal del PP en el Ayuntamiento de Llodio (Álava). Entre el público que asistió al juicio celebrado en la Audiencia Nacional se sentó, para respaldar a Abascal, Iván Espinosa de los Monteros.