Silvia Vega lidera una investigación que ha hallado una nueva vía para luchar contra algunos de los tumores más agresivos

Silvia Vega está en un laboratorio pero no es su laboratorio. Su laboratorio está a más de 1.400 kilómetros de distancia, en otro país, en Alemania, donde hace unos meses hizo un hallazgo científico esperanzador en la lucha contra algunos de los tumores de cáncer más agresivos. Pero ahora —mediados de enero—, esta científica de 48 años, nacida en Villanueva de la Peña, un pequeño pueblo de Cantabria, está en Vitoria. En un laboratorio más modesto, el del Colegio Carmelitas, con estudiantes de segundo de Bachillerato, en

le="https://elpais.com/espana/andalucia/2024-06-20/leccion-del-dia-en-los-colegios-andaluces-hay-ciencia-hasta-en-el-puchero-de-la-abuela.html" data-link-track-dtm="">una estancia de unos días para inspirar vocaciones entre un alumnado que tiene la Ebau a la vuelta de la esquina y convive como puede con la presión de estar tomando una de las decisiones, aparentemente, más importantes de sus vidas: qué carrera universitaria estudiar el curso que viene.

“Ya sois expertos pipeteando, ¿quién se anima?”, pregunta Vega a una docena de chavales ataviados con bata blanca a los que ofrece una pipeta con la que terminar la práctica de electroforesis, una técnica habitual en los laboratorios para hacer análisis de ADN. En la clase, hay alumnas que quieren seguir sus pasos. “Siempre he tenido claro que quería hacer algo de investigación”, explica Kira, de 17 años, que se va a decantar por el grado de Química, con una nota media de acceso más accesible que Bioquímica, la carrera que le hubiera gustado emprender. En Bioquímica, precisamente, lo va a intentar Ane, también de 17 años: “El trato con el paciente no me gusta tanto, me gusta más ayudar desde el laboratorio”.