El presidente usa el discurso del estado de la Unión para exigir la financiación del Departamento de Seguridad Nacional, bloqueada por los demócratas que piden reformas al ICE
Durante su discurso sobre el estado de la Unión, Donald Trump ha dejado clara la prioridad de su política migratoria. “El primer deber del Gobierno es proteger a los ciudadanos estadounidenses, no a los inmigrantes ilegales”, ha dicho ante el Congreso este martes. Su afirmación ha llevado al momento más tenso de la noche: el presidente ha pedido a los congresistas que se pusieran de pie si estaban de acuerdo con lo que acababa de decir. Solo se han levantado los republicanos, que han aplaudido durante varios minutos. “Debería darles vergüenza”, ha apuntado el mandatario sobre los demócratas, sacudiendo la cabeza.
Trump ha aprovechado la escena, mientras los demócratas permanecían inmóviles y mudos, para exigir que se apruebe la financiación del Departamento de Seguridad Nacional, cuyo presupuesto expiró a mediados de este mes después de que el partido azul se negara a financiar la agencia encargada de la policía migratoria sin antes reformarla. Las negociaciones para acabar con el cierre parcial del Gobierno continúan sin visos de un acuerdo a corto plazo. Este martes se ha producido la última votación en el Senado para tratar de desbloquear la situación, pero las posturas siguen alejadas y los analistas creen que el cierre se prolongará hasta al menos principios de marzo.







