El republicano desmantela los programas gubernamentales de los que dependen las familias trabajadoras en Estados Unidos. En el extranjero, apoya a un Gobierno alineado con su política

En enero, Donald Trump abrió su discurso inaugural comprometiéndose a “poner a Estados Unidos primero” y dar comienzo a una nueva era dorada para las familias estadounidenses. Diez meses después, los estadounidenses siguen esperando que llegue esa era dorada, mientras padecen las consecuencias de las políticas de su Gobierno, las cuales han empeorado de forma tangible sus condiciones de vida.

La política más emblemática de la Administración Trump impone los mayores recortes de la historia estadounidense al seguro público de salud para personas de bajos ingresos, Medicaid, amenazando así con dejar sin cobertura a 15 millones de personas y privar de ayuda alimentaria a niños, ancianos y personas con discapacidad. Su errática política comercial ha agravado la crisis del costo de vida, lo que equivale a un aumento promedio de 1.300 dólares en impuestos por hogar este año. Y a medida que el cierre del Gobierno —del que los republicanos son responsables— se prolonga, se interrumpen servicios públicos esenciales, cientos de miles de empleados federales quedan temporalmente sin salario y la Administración planea cortar los fondos para la ayuda alimentaria el primero de noviembre.