El presidente de Estados Unidos radicaliza su agenda antimigratoria y avisa de que “expulsará a cualquiera que no sea un activo útil” para el país

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó el jueves por la noche con ocasión de la fiesta de Acción de Gracias una serie de publicaciones en su red social, Truth, que dan la enésima vuelta de tuerca a su ya intransigente política antimigratoria. El mandatario republicano prometió “detener permanentemente la migración de todos los países del Tercer Mundo” y “expulsar a cualquiera que no sea un activo útil para Estados Unidos”. El fondo del mensaje no reviste una gran novedad, pero Trump quiso radicalizar su agenda de prioridades marcando unos objetivos concretos.

Desde su mansión de Mar-a-Lago, en Palm Beach (Florida), adonde se desplazó para pasar el largo fin de semana, el presidente empezó atacando a los estadounidenses “políticamente correctos”, a los que insultó sin medias tintas, llamándoles “estúpidos” en lo que respecta a la inmigración. Y empezó a mezclar datos extrapolados del censo con falsedades y la visión distorsionada del universo MAGA (Make America Great Again). “La población extranjera oficial de Estados Unidos asciende a 53 millones de personas, la mayoría de las cuales reciben asistencia social, provienen de naciones fallidas o de prisiones, instituciones mentales, pandillas o carteles de la droga”, escribió. “Ellos y sus hijos reciben apoyo mediante pagos masivos de ciudadanos patrióticos estadounidenses que, debido a sus hermosos corazones, no quieren quejarse abiertamente ni causar problemas de ninguna manera. ¡Soportan lo que le ha sucedido a nuestro país, pero hacerlo los está comiendo vivos!“, prosiguió.