Ponemos a prueba cuatro sistemas de seguridad para mantener a salvo estos vehículos de movilidad personal en la ciudad
Un patinete eléctrico es rápido, cómodo y cada vez más habitual en la ciudad, pero también se ha convertido en un objetivo fácil si no se protege adecuadamente. Un buen candado antirrobo no sólo disuade intentos de robo, sino que permite dejarlo aparcado con mayor tranquilidad en el día a día. En EL PAÍS Escaparate hemos probado cuatro modelos pensados específicamente para patinetes eléctricos, con el fin de comprobar cuáles combinan mejor seguridad real, practicidad y facilidad de transporte.
Entre los distintos candados antirrobo para patinetes disponibles en el mercado, hay varios factores a tener en cuenta. Los principales tienen que ver con el material con el que estén fabricados, ya que esa es la principal defensa ante intentos de robo, y con el grosor del mismo. Asimismo, resulta relevante el tipo de cerradura que utiliza y el peso del dispositivo, que son aspectos que impactan en la comodidad de uso. En esta comparativa hemos elegido cuatro modelos con diferencias en estas características: SpGood, Rehkittz, Master Lock y Dinoka.
Para evaluar estos candados antirrobo, hemos comenzado por pesar y valorar cómo influye su peso en el transporte diario en patinete. A continuación, hemos probado los sistemas de cierre, ya fuera con las distintas llaves o combinaciones, para comprobar su fiabilidad y suavidad de uso. También hemos verificado si cada modelo permitía asegurar patinetes de diferentes tamaños y diseños. Tras exponerlos a condiciones de humedad y suciedad, hemos buscado posibles signos de corrosión o desgaste. Por último, hemos intentado cortar la cadena o el cable con herramientas comunes para comprobar su resistencia real.






