Aunque soy una persona a la que le encanta ir de un sitio a otro caminando, en algunas ocasiones las distancias demasiado largas me limitan el poder desplazarme a pie. Y, como no tengo coche y en la ciudad en la que vivo no hay muchas opciones de transporte público, he probado diferentes opciones de transporte eléctrico para comprobar cuál de ellas es la que mejor se adapta a mis necesidades.

Un monociclo, un patinete eléctrico, un hoverboard y una bicicleta eléctrica han sido los productos elegidos para participar en esta comparativa. Y, para ponerlos a prueba, he estado utilizándolos a lo largo de varios meses para desplazarme durante mis tareas del día a día, así como a modo de ocio. Para ello, he llevado siempre casco y rodilleras como modo de protección, ya que no destaco principalmente por ser muy hábil y tenía miedo de caerme. Además, a la hora de analizarlos y valorarlos he tenido en cuenta los siguientes aspectos:

Para quién es: aquellas personas que quieran una bicicleta eléctrica de buena calidad.

Por qué la hemos elegido: decidí probar en primer lugar esta bicicleta eléctrica ya que es el medio de transporte que más seguridad me transmitía y que más iba a poder usar en mi día a día. Cuando la recibí, montarla tuvo lo suyo: manillar, rueda delantera, guardabarros, pedales… En total, estuve cerca de una hora y media de montaje, además de que me ayudó mi tío, que sabe bastante de bicicletas. Es una bici bastante pesada, alrededor de 34 kg, pero una vez se está usando no cuesta demasiado llevarla.