Los datos de audiencia e ingresos publicitarios de la Super Bowl ya eran públicos, pero los que convierten la atención del público y la presencia en los medios en cifras económicas llegan ahora. Son más espectaculares (y más complejos)

Las cifras de la Super Bowl desbordan hasta los desmesurados estándares estadounidenses. En el calendario del deporte global, el último partido de la Liga Nacional de Fútbol Americano (NFL, por sus siglas en inglés) es el caramelo m...

ás codiciado para las marcas con músculo financiero, por delante de la final de la Champions europea. Lo corroboró en su LX edición, la que enfrentó a los New England Patriots con los vencedores, los Seattle Seahawks, el pasado 8 de febrero. El evento atrajo a 125,6 millones de espectadores a los canales de televisión y las plataformas de streaming que lo emitieron (fue la segunda Super Bowl más vista de la historia, tras el récord de 127,7 millones del año pasado), según el medidor de audiencias Nielsen. Y generó 1.800 millones de dólares (1.527 millones de euros) en Valor de Impacto Mediático (MIV), un 37% más interanual, convirtiéndose en la edición con mayor impacto hasta la fecha.

El mayor captor de atención de todos fue la actuación del medio tiempo, a cargo de Bad Bunny, que en apenas 13 minutos provocó un ruido mediático de 942,4 millones de dólares, el 52% del VMI total del acontecimiento. En la ventana analizada de las 12 primeras horas, la cifra fue de 170 millones de dólares, concentrando el 38,81% del MIV global.