En la zona de los menos pudientes hay menos farolas, aceras más estrechas, menos zonas verdes, más suciedad, hace más calor en verano, 18 casas de apuestas y una esperanza de vida tres años menor
La calle Bravo Murillo nació como una frontera social. Son dos kilómetros, un paseo de 20 minutos desde Cuatro Caminos hasta Plaza de Castilla. A un lado iban a estar los pobres y al otro los pudientes. Así se decidió tras la Guerra Civil, pero casi 90 años después se respeta ese diseño y ningún alcalde en Madrid ha trabajado para alterarlo. ...
El lado pobre tiene menos árboles, menos zonas verdes, aceras más estrechas, sufre temperaturas más altas en verano, es más sucio porque la recogida de basuras es menos intensa, y conviven con 18 casas de apuestas, algunas de ellas muy próximas a colegios.
Las diferencias entre un lado y otro se pueden apreciar también en elementos casi tan insignificantes como la cantidad de bancos para que quien quiera pueda sentarse un rato. En verano, las temperaturas en parques infantiles varían un mínimo de tres grados de diferencia entre un lado y otro, según el sensor térmico de dos satélites de la NASA. Por ejemplo, en el parque en la calle Marqués de Viana se registra una temperatura de 43,2, mientras que al otro lado, una media de 39,4 en la calle Orense, en el barrio de Castillejos.






