Madrid solo gastará 88 millones de una partida de 7.424 en construir vivienda social, mientras el precio de una casa se ha encarecido un 55% en la capital en los últimos cinco años

Los concejales de Madrid este lunes tenían cita en Cibeles y no han podido seguir en directo el sorteo de la lotería de Navidad. Si a alguien allí le ha tocado algo, o no se ha enterado, o lo ha sabido disimular muy bien. El tono general de las intervenciones ha ido saltando del tedioso y burocrático al acalorado y bronco a lo largo de la sesión más larga del año (más de ocho horas de debate), que ha sido también la última. Una sesión con dos plenos seguidos. El primero, para aprobar los presupuestos municipales para el año que viene, que han salido adelante con la mayoría absoluta del PP y tres enmiendas a la totalidad, una por cada partido de la oposición.

El segundo pleno ha sido para repasar todos los conflictos que han hecho saltar chispas entre los diferentes grupos desde el pasado enero: la falta de vivienda en la ciudad y la subida de los precios ―una casa cuesta de media en Madrid un 55% más de lo que costaba en 2020―, el síndrome posaborto, la sucesión de derrotas en los juzgados que empieza a coleccionar el alcalde José Luis Martínez-Almeida (PP) o el estado de las calles, cada vez más sucias. Como es habitual, Almeida no ha desaprovechado ninguna oportunidad para atacar a la portavoz socialista, Reyes Maroto. Esta vez ha tirado del resultado de las elecciones extremeñas del domingo y del varapalo del PSOE en la región, que han sacado su peor resultado histórico allí, para decir: “La carita de Miguel Ángel Gallardo que se le está quedando”.