Kiev no puede ganar, pero Moscú tampoco, y el conflicto se cronificará salvo un verdadero impulso de la vía diplomática para llegar a algún tipo de pacto

En estos cuatro años desde el inicio de la inva...

sión rusa de Ucrania ha dado tiempo para elaborar todo tipo de discursos y valoraciones, desde los muy escorados ideológicamente hasta los directamente manipuladores y al margen de los hechos, tanto de lo ocurrido como de lo que puede deparar el futuro inmediato. En todo caso, sin pretender establecer ningún tipo de verdad absoluta sobre lo primero y, menos aún, sobre lo segundo, sí parece posible determinar algunas cosas.

A la hora de señalar responsabilidades, es incuestionable que Rusia ocupa la primera posición, por su flagrante violación militar de la integridad territorial de un Estado soberano, pero el listado no se agota ahí. EE UU también debe asumir su carga, tanto por forzar la inclusión de Ucrania como candidato a la OTAN (Budapest, 2008) como por alimentar la inseguridad rusa con el abandono de tratados de control de armas y despliegue de sistemas antimisiles en su vecindad. Y si la actitud rusa huele a rancio imperialismo, la estadounidense suena a manipulación irresponsable de Ucrania, agobiada por asegurar su propia existencia.