El Gobierno francés avisa de que no acepta “lecciones de la internacional reaccionaria” y Macron afea también las palabras de la italiana Meloni, que calificó el crimen como “una herida para toda Europa”
El terremoto político que ha provocado en Francia la muerte de Quentin Deranque, el joven
arget="_self" rel="" title="https://elpais.com/internacional/2026-02-16/el-asesinato-de-un-militante-de-ultraderecha-en-francia-pone-en-la-diana-politica-al-partido-de-jean-luc-melenchon.html" data-link-track-dtm="">miembro de un grupo extrema derecha que falleció el pasado sábado en Lyon tras recibir una paliza por parte de militantes de ultraizquierda, adquiere ya una dimensión internacional. El ministro de Exteriores francés, Jean-Noël Barrot, ha convocado al embajador de EEUU en París, Charles Kushner, por sus declaraciones tras la muerte de Deranque.
“La embajada estadounidense ha hecho un comentario sobre este drama. Rechazamos toda instrumentalización de esta tragedia, que afecta a una familia francesa, con fines políticos. No tenemos ninguna lección que aprender, en materia de violencia, de la internacional reaccionaria”, protestó Barrot en el plató de France Inter.
Varios de los imputados por la muerte de Deranque eran miembros de la Jeune Garde [joven guardia], un grupo de extrema izquierda ya disuelto vinculado a la Francia Insumisa (LFI), el partido izquierdista de Jean-Luc Mélenchon. El pasado viernes la embajada de EE UU puso un mensaje en la red social X: “La información, corroborada por el ministerio del Interior francés, de que Quentin Deranque fue asesinado por militantes de extrema izquierda es preocupante. El extremismo violento de izquierda está en aumento y su papel en la muerte de Deranque demuestra la amenaza que representa para la seguridad pública”.














