Acostumbrada a leer, ver y oír productos pensados para su comprensión inmediata, sin ambigüedad, ironía, triples sentidos, simbolismos o desafíos lingüísticos, es normal que una novela saturada de todos esos elementos la abrume y la supere
“Estrépito”, “antonomasia” y “estaño” son tres palabras que la tiktokera de 25 años Bárbara Bulnes parece no entender al leerlas en un pasaje al azar del comienzo de Cumbres borrascosas. En un vídeo se quejaba del vocabulario complejo que le impedía avanzar en la lectura de la novela. Al viralizarse, ha provocado montañas de comentarios sobre la comprensión lectora de los jóvenes, su pobreza intelectual, la pérdida de capacidades cognitivas y un largo etcétera de cli...
chés sobre la decadencia de Occidente, la caída de los dioses, la muerte de Dios y los tomates de mi infancia que aún sabían a tomate.
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La pobre Bulnes respondió “por alusiones”, como en los programas del corazón, y se burló con bastante gracia de todos los intelectuales que se tenían por autoridades literarias por haber leído el Quijote en el instituto. Fue muy elegante y no recurrió al Ok, boomer. Además, enfocó el tiro del debate mejor que sus odiadores al insistir en que se estaba esforzando por leer una novela que nada tenía que ver con la literatura romántica y de thriller que solía consumir y a la que había caído por el hype de la película.






