La técnica de pase del inglés, aprendida escuchando los pelotazos de Xabi, le permite estar entre los mejores de Europa en envíos largos y entre líneas
Después del partido del sábado pasado contra la Real Sociedad, a Gonzalo casi se le escapaba la risa cuando recordaba la asistencia que le había puesto Trent en el minuto 5: “Con el caramelo que me ha puesto, era muy difícil fallar”. El inglés convirtió en amenaza un trámite. Estaba de palique con Valverde caminando cerca de la banda derecha, a diez metros de la frontal. Era todo tan inofensivo que Aihen retrocedió hacia su portería. En ese parpadeo, el inglés envió su caramelo al área. Los pases de Trent son algo único: ayudan al Real Madrid, que este sábado visita a Osasuna (18.30, Dazn), a salir desde atrás y a llegar al gol.
“Lo especial salta a la vista”, explicó este viernes Álvaro Arbeloa. “No ya solo la precisión, sino la tensión con la que da los pases”.
La asistencia a Gonzalo reúne los principales elementos que caracterizan el golpeo de Trent, según los análisis de Archit Navandar, profesor de la Universidad Politécnica de Madrid, especialista en la biomecánica del fútbol: “Tiene un rango de movimiento de la cadera muy grande. Con la flexión de la cadera acaba muy alto el gesto del pase. Nuestra investigación ha demostrado que cuanto mayor es el rango de este movimiento, mayor es la velocidad de golpeo que se consigue. Es como cuando haces un swing de golf. Cuando lo acabas entero, cuando haces lo que se llama el follow through, el seguimiento, consigues más velocidad”, dice. “Beckham, que también tenía un gran rango de cadera, hacía cosas parecidas, aunque Trent no levanta tanto como él el brazo izquierdo, que es parte del golpeo ”.






