La firma no muestra signos visibles de tensión, pero un colapso podría tener consecuencias muy graves
Hasta ahora, Tether ha demostrado en su corta vida ser resistente. Pese a las restrictivas medidas regulatorias, las repetidas caídas de las criptomonedas, los delitos cibernéticos y el colapso de un rival en 2022, la empresa que emite la mayor moneda estable del mundo ha sobrevivido y prosperado. Su token USDT, que ha crecido hasta alcanzar los 184.000 millones de dólares, domina el mercado mundial de las monedas digitales vinculadas al dólar.
Esa durabilidad es sorprendente. Pese a los ocasionales indicios de progreso, el consejero delegado de Tether, Paolo Ardoino, y el presidente, Giancarlo Devasini, siguen sin publicar auditorías completas de los activos financieros que respaldan el USDT. El grupo tiene su sede en El Salvador, país que no destaca precisamente por un enfoque estricto en materia de regulación financiera.
Más preocupante aún, su último informe trimestral muestra que los indicadores clave del riesgo financiero van en la dirección equivocada, justo cuando el valor del bitcoin y otros activos digitales está cayendo. Pese a los intentos de los reguladores estadounidenses de traer de vuelta a tierra las stablecoins en dólares, USDT sigue siendo más del doble de grande que su rival más cercano, el USDC de Circle. Si la sólida racha de Tether llegara a su fin, las consecuencias se sentirían mucho más allá del mundo de las criptos.






