El Gobierno central acepta ceder al Ayuntamiento la finca en la que fueron encerrados los dos etarras antes de ser ejecutados en 1983

El Ayuntamiento de San Sebastián ha comenzado a dar los primeros pasos para lograr la cesión del palacio La Cumbre, en pleno centro de la ciudad, un edificio que pretende abrir al público después de permanecer cerrado durante muchos años y transformarlo en “un centro de memoria basado en los criterios de justicia y reparación”. El Gobierno central ya ha dado el visto bueno a la definitiva desafectación de una finca que encierra un pasado negro y siniestro: aquí fueron encerrados y torturados los etarras Lasa y Zabala por agentes de la Guardia Civil en 1983, antes de ser ejecutados y enterrados en cal viva en Busot (Alicante). Sin plazos claros todavía, el consistorio ha avanzado esta semana que ahora arranca el proceso para consumar el traspaso de La Cumbre y su conversión en un espacio memorialístico y en “un referente de verdad, justicia y reparación”.

Unos gruesos muros de gran porte y un portón de madera acorazada mantienen aún La Cumbre cerrada a cal y canto. Es un recinto absolutamente desconocido para los donostiarras. El Ejecutivo central, su actual propietario, apenas ha hecho uso de este edificio, salvo en contadas ocasiones para dar alojamiento temporal a alguna autoridad. El Ayuntamiento quiere acabar con esta sombra de misterio que rodea al edificio y quiere abrirlo a la ciudadanía como un lugar de memoria. En Euskadi ya hay otros espacios públicos dedicados a la divulgación del pasado reciente y evitar que se repita la amenaza terrorista. En Bilbao, el Gobierno vasco gestiona el Instituto Gogora, dedicado a la memoria, la convivencia y los derechos humanos. En Vitoria se encuentra el Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo, una fundación adscrita al Ministerio del Interior.