Causa alarma que necesite protección alguien que ha denunciado a quienes tienen que protegernos
Dos de mis amigas de toda la vida han sufrido violencia sexual. Las dos denunciaron y las dos vieron condenados a sus agresores, pero el proceso fue largo y tedioso, especialmente en uno de los casos. Ambas tuvieron que visitar varias veces la comisaría y el juzgado y, si les preguntas, las dos hablarán del buen trato que recibieron por parte del personal policial y de la Administración.
En el caso de una de ellas tuve que declarar como testigo: cuando se produjo la agresión, mi amiga y yo, que no conocíamos al agresor, íbamos durmiendo en un autobús nocturno, yo con la cabeza apoyada en la ventana y ella con la suya sobre mi hombro. Antes de pedirle que describiera la ropa que llevaba aquella noche, el agente que nos tomó declaración le pidió a mi amiga que por favor no sintiera que la estaba cuestionando por lo que iba a preguntarle a continuación. Que era una pregunta rutinaria y necesaria para reflejar en el caso, no destinada a culparla por lo que había ocurrido. Teníamos entonces 20 años y ninguna idea sobre protocolos en casos de violencia sexual, una cuestión que entonces no ocupaba el mismo espacio en el debate público que ahora. Pero no nos hizo falta para saber que aquel hombre lo hizo bien.






