El magistrado David Maman señala en una conferencia la facilidad con la que se dan medidas de protección a las denunciantes

David Maman Benchimol, el juez encargado de la denuncia por violación de una subordinada contra el comisario José Ángel González, exjefe de la Policía, “entiende” que las mujeres acudan a los juzgados a pedir una orden de protección contra sus parejas o exparejas porque tienen “tantas ventajas” para denunciar: “Se le da asistencia jurídica gratuita; aunque tenga un m...

illón de euros en la cuenta, se le da abogado de oficio según entra (...)”. “¿Pero qué pierde?”, se preguntaba el titular del Juzgado de Violencia sobre la Mujer nº 8 de Madrid en una conferencia en el Colegio de la Abogacía de Madrid el 18 de febrero. Un mes después de sus palabras, el magistrado rechazó la petición de la denunciante de prohibir a José Ángel González comunicarse con ella.

En la charla, centrada en el procedimiento penal y especialmente en las competencias de los juzgados, Maman se muestra crítico con que los juzgados de violencias contra la mujer —que tienen no solo competencias penales, sino también civiles— se hayan convertido ”en un camino casi forzado” y especialmente con la facilidad con la que se otorgan las órdenes de protección a las denunciantes: “Los abogados tienen una gran afición a visitarnos; me enfada, pero lo entiendo, se intenta forzar una vía”. “Si yo voy a tardar 24 horas en obtener una orden de protección, ¿por qué voy a esperar meses?“, se pregunta.