La británica bate por un segundo la plusmarca de 800m que se había conseguido justamente el día en que ella nació, en 2002
El atletismo es distancia y tiempo, que Enrique Llopis, que salta vallas a la corta, cuenta en centésimas al año; Keely Hodgkinson, una de 800m, en décimas, y Marta García, de largo aliento, y rápido, en segundos. Los tres atletas brillaron el jueves por la noche en la pista cubierta de Liévin (Francia), en el más prestigioso de los mítines de invierno, y la británica, marcada por el destino, más que nadie, a un mes de los Mundiales de Torun.
El día que Keely Hodgkinson nació en Atherton, en las afueras de Manchester, a casi 2.000 kilómetros de distancia, en Viena, la eslovena Jolanda Ceplak batía el récord del mundo de 800m en pista cubierta (1m 55,82s). El récord duró imbatido hasta el jueves 19 de febrero, hasta que lo batió Hodgkinson (1m 54,87s) dos semanas antes de cumplir 24 años, como si estuviera esperando a que la británica alcanzara la madurez suficiente para rebajarlo. “Evidentemente, visto ahora, nací con una obligación impuesta”, sonrió Hodgkinson, ya aliviada, minutos después de lograrlo. “Llevo dos años diciendo que lo quería. Es un poco extraño, casi inquietante. ¿Cómo es posible que se estableciera un récord el día que nací y que, 24 años después, yo lo batiera? Sí, es realmente especial y es fantástico tener un récord mundial. Supongo que eso me permite decir que, en un ámbito, soy la mejor que lo ha conseguido jamás”.






