Las gradas del Hayward Field rugieron este domingo como solo ruge un estadio de atletismo cuando presencia algo histórico. En la última curva de los 800 metros, un crío de tan solo 16 años aceleró por las calles exteriores para adelantar cinco posiciones y, en un final meteórico, terminar en segunda posición la final de los campeonatos nacionales de Estados Unidos. Lo mejor, sin embargo, lo verdaderamente diferencial, no fue la medalla de plata, meritoria de por sí para alguien tan joven, sino el tiempo registrado en la línea de meta. Cooper Lutkenhaus, cabello rubio, rostro pálido e imberbe, había detenido el cronómetro en 1 minuto, 42 segundos y 27 centésimas, una marca que desde este fin ...

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de semana ya es la cuarta más rápida de la historia de Estados Unidos y que hubiera sido récord nacional absoluto hace solo un año.

Donavan Brazier is BACK! High schooler Cooper Lutkenhaus breaks the U18 world record with a 1:42.27 in second! 😱📺 NBC & Peacock pic.twitter.com/pVR9YAsT1W

No resulta sencillo, pues, desgranar la magnitud que supone lograr tal registro con apenas 16 años —serán 17 en diciembre—, pero, abrumados aún por lo sucedido, en Estados Unidos ya se han encargado de intentarlo de todas las maneras posibles. “Es la gesta más impresionante que he visto nunca en una pista de atletismo, no hay calificativos que valgan”, resume Steve Magness, divulgador y especialista en rendimiento deportivo. Tanto es así que, según las estimaciones del portal The Running Statistician, el tiempo de Lutkenhaus en los 800m se podría traducir por un 9,79s en los 100 metros lisos (el récord del mundo es 9,58s) o un 43,70s en los 400m (la plusmarca mundial es 43.03s). Todo sin haber terminado el instituto.