Anastasia Kucherova dejó atrás sus estudios en Moscú y vive desde hace 14 años en la capital lombarda. Ahora quiere desmarcarse de las acciones de su país

La acción pasó desapercibida ante los ojos del mundo. En la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de invierno, amalgama de luces, color y banderas nacionales sobre el césped del imponente estadio de San Siro, una mujer rusa, Anastasia Kucherova, simbolizó un pequeño acto de resistencia contra la beligerancia de su propio país....

La arquitecta, residente en Milán desde hace 14 años, cuando dejó atrás sus estudios en la Stroganov State Academy of Art & Industry de Moscú, fue la encargada de presentar a los deportistas ucranios en la jornada inaugural, portando el cartel con el nombre del país —Ucraina, en italiano— bajo un chaquetón gris y unas gafas de sol que, idéntica al resto de voluntarios, ocultaba su identidad ante los flashes de la prensa internacional.

“Fui yo quien eligió portar el cartel de Ucrania en la ceremonia. Llevo apoyando al pueblo ucranio desde que comenzó el conflicto con Rusia”, ha declarado Kucherova a Associated Press, descartando coincidencias azarosas en el reparto de naciones durante la ceremonia. “Aunque sea ciudadana rusa, quiero dejar muy claro que no apoyo las acciones de mi país. Me he mantenido en esta postura desde 2014, cuando empezó la indignante anexión de Crimea, y creo que Ucrania se merece todo nuestro apoyo y atención por lo que está aconteciendo”.