El presidente de Estados Unidos defiende la Junta de Paz para la Franja en la primera reunión de esta entidad impulsada por él y asegura que sus miembros aportan otros 7.000 millones

La Junta de Paz para Gaza, la institución creada por Donald Trump teóricamente para reconstruir una franja palestina destrozada por los bombardeos de Israel, celebra este viernes la reunión inaugural con una misión dudosa y rodeada de interrogantes. El encuentro, rodeado de interrogantes sobre el futuro de la Franja, se desarrolla entre tambores de guerra, mientras Estados Unidos amasa un enorme despliegue militar en Oriente Próximo y amenaza con atacar Irán si este país no renuncia a su programa nuclear. Según el presidente estadounidense, los países que participan en la Junta de Paz, que surge del acuerdo de alto el fuego, ya han contribuido con 7.000 millones de dólares [unos 5.950 millones de euros] para la reconstrucción en Gaza, y su país aportará otros 10.000 millones.

Más de 45 países se reúnen este jueves en el Instituto Trump de Estados Unidos para la Paz -―hasta el año pasado, sede de un think tank público que el Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE) ordenó cerrar―.

Muchos de los que participan lo hacen como observadores ―la Unión Europea― o a muy bajo nivel. Buena parte de los países occidentales han rechazado la invitación a formar parte de la nueva entidad, ante la preocupación por las sugerencias de Trump de que pueda intentar competir con la ONU como foro para resolver los problemas globales. Entre los europeos solo participan Bulgaria y Hungría, esta representada por su primer ministro, Viktor Orbán, cercano a Vladímir Putin y amigo de Trump.