El presidente afirma que el niño no recibió el medicamento que necesitaba por trasladarse de Huila a Santander, y revela parte de su historia clínica
La muerte de Kevin Acosta, de siete años, tras sufrir una caída y cuando el sistema de salud colombiano interrumpió su tratamiento contra la hemofilia que lo protegía de los golpes, ha derivado en una evasión de responsabilidades. El presidente Gustavo Petro, quien el lunes ya había descargado la responsabilidad en la madre del menor por permitirle montar en bicicleta, insistió en su postura al filo de la medianoche del martes. En una intervención pública en La Guajira, el jefe del Estado afirmó que es cierto que el niño no recibió en enero el medicamento que mantenía su condición controlada, pero que ello se debió a un traslado de la familia del departamento del Huila, en el centro del país, al de Santander, en el nororiente.
Leyendo sin consentimiento de la familia la historia clínica del menor, señaló a la madre: “Aquí me mandan el documento de aceptación de la mamá de no realizar el tratamiento quirúrgico”, dijo, para luego aclarar que era una alternativa frente al tratamiento con la droga una cirugía, pues prefirió mantener el tratamiento con la droga emicizumab. Katherine Pico, la madre de Kevin, reconoce haber tomado esa decisión, pero ha explicado que, ante la falta del medicamento previo a la intervención, su hijo enfrentaba el riesgo de sufrir una hemorragia masiva. El presidente aceptó que la decisión de la madre pudo ser la correcta: “Tampoco puedo decir si fue lo acertado o no”, dijo sobre la negativa a la cirugía.






