La Gala de la Fiesta de la Primavera escenifica la apuesta estratégica de Pekín por la robótica y la inteligencia artificial en plena rivalidad con Estados Unidos
En la víspera del Año Nuevo lunar, el pasado lunes por la noche, China aprovechó la Gala de la Fiesta de la Primavera, el programa de televisión más visto del mundo, para desplegar un poderío tecnológico que trasciende el mero espectáculo. El espacio, que siguen cerca de 600 millones de chinos mientras engullen jiaozis en familia, se convirtió en una demostración de los avances más punteros en un momento de creciente rivalidad tecnológica con Estados Unidos.
Hubo de todo: desde una escena cómica con robots humanoides hiperrealistas charlando con una abuelita, para mostrar el potencial de la inteligencia artificial, a una exhibición de kung-fu que conduce a preguntarse por la forma que adoptarán las guerras del futuro.
La actuación del escuadrón de robots humanoides ejecutando movimientos de artes marciales fue probablemente el momento cumbre de la velada. Una muestra de la ambición tecnológica del gigante asiático. Los vídeos son de no creer. Doce maestros hechos de cables y metal golpean con precisión, coordinados y a toda velocidad. Puños, patadas voladoras. Hacen mortales, saltos de tres metros. Se levantan del suelo moviendo las extremidades como un remolino. Manejan espadas, lanzas y nunchakos mientras interactúan con niños humanos, estudiantes de una escuela de artes marciales. Lo hacen posiblemente mejor que los humanos. Nunca fallan. Sobrecoge cuando aparece, al final, un guerrero robot de tamaño aún mayor que el resto. Empuña un sable mientras suena música épica.











