“Nuestro electorado se está quedando en la abstención”, sostiene el presidente, que asegura que trabajarán para que “se movilice cuando lleguen las elecciones generales”
Pedro Sánchez no tiene ninguna intención de impulsar una expulsión de Felipe González del PSOE, algo que ha estado en el debate público después de que el expresidente dijera que en las generales votará en blanco mientras esté el presidente del Gobierno al frente del partido que él lideró durante más de 20 años. Pero Sánchez no disimula tampoco el enfrentamiento político con González, que es muy abierto, y hasta bromea sobre esa tensión desde Nueva Delhi, la capital india, donde está en un viaje oficial por una cumbre de inteligencia artificial.
Con mucha sorna y sonrisa irónica, Sánchez ha dicho que él está “encantado” de que González siga en el PSOE, y confía “en que en el futuro vuelva a votar” a su partido de toda la vida. “Eso sí, será un futuro lejano, porque me pienso volver a presentar”, ha bromeado. “Felipe lleva en su posición unos cuantos años, el titular sería que Felipe apoye algunas de las cosas que haga el Gobierno”, ha insistido siempre en tono mordaz pero relajado.
Sánchez, que no había dado aún ninguna rueda de prensa tras el mal resultado del PSOE en las elecciones de Aragón —este año solo ha dado dos ruedas, que cada vez reduce más y casi siempre en el extranjero—, ha aprovechado para lanzar un mensaje de confianza a la izquierda después de que se haya instalado la sensación de que el ascenso del PP y Vox al poder es imparable.






